Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Confusión?


Quiero querer
y quererte,
pero apenas te quiero
y no quiero,
porque duele querer
y así no puedo,
porque de ser "amor"
dolería lo justo,
para añorar querer
y quererte.

Enséñame a querer
y a quererte,
porque no consigo
ser amorosa
cuando dicen
que es pertinente,
porque cuando me quieres
no quiero,
y cuando te quiero
tú no quieres.

Cada vez escribo peor.

Lo peor que escribí hace meses.


Dolores crecientes
jadean en mi garganta
sofocan a mi aliento
y mi paz hacen brasas,
laceran a mi voz:

-cadencia de desesperanza-

que riñe un "amor" quebrado,
que aunque herido,
aún sobrevive
porque ella aún me ama.

Con el corazón dolido

la pienso en el alba

la beso,

la abrazo

y le susurro que de todas
ella es la más amada;

pero en mi nariz hace frío,

duele la sonrisa

y también la mirada,

Entonces,

acontece su voz
en el eco de mi silencio
y bendice mi mañana,

un suspiro atraganta toda palabra,

permanezco callada

la miro con ojos de esperanza
porque el "amor" no se escucha,
sólo se siente en la mirada.

Menguante melancolía


Mísera melancolía
la que a éste "amor" enriquece:

Soledad soy cuando estoy contigo,
carencia de palabras
risa acalambrada,
me deduzco en:

pobreza de mirada.

Entonces,
tal como amanecer gris en marzo:

un despojo de dicha eres,

un maleficio que debilita
el alma (mi alma),

un trago de serpientes
que regurgitan su veneno
en mis entrañas,

una sincronía de "amor" y odio
que alimenta pero envenena,

un pasatiempo que arde
y que incinera a mi vida muerta.


- ¡Menguante melancolía!

Gritó mi corazón apresurado,
que en sístole quedó
cuando en mis pupilas tocaste
mi tristeza dormitando.

Casi quise quererte,
humedecer tus labios desiertos,
volcar tus ojos llanos,

quise enviciar a mi cuerpo
con tu piel lechosa;
extasiada gemir,
y de alcohol no poder beber
ni una gota.

- ¡Menguante melancolía!

Gritó mi corazón apresurado,

pero se cansó

de tu voz

de tu risa

de tu llanto,

quiso debilitar su latido
para no vivir mal amando.

domingo, 18 de enero de 2015

Fragmento: Calí

[...]


Vaya que sufrió y no es que ahora no lo haga, creo que lo hace de manera diferente o más bien por alguien diferente. Si bien, en algo tuvo razón su padre fue en ese: "…olvídate de las mujeres". Clemente jamás desobedecía, pero esta vez su padre estaba muerto.

Ella se llama Calí, sí, como la ciudad de Colombia, hasta con el ritmo de la salsa en la cintura. Es bellísima, con toda la piel cobriza, teñida uniformemente, los ojos ámbar, con cuerpo lánguido y elegante, con cabello negrísimo hasta los hombros, con una sonrisa en cuarto menguante, labios pálidos y dientes hermosos. Además no le basta con ser bella, es amorosa, inteligente, amable, cálida, prudente, paciente, sonriente, feliz… ella ama la vida. Entonces cuando Clemente la vio por primera vez se enamoró profundamente y así como lo ven mis ojos, creo que para siempre.

Yo los conocí en Córdoba, en un pueblito llamado Carrizal no muy lejos del lugar en el que vivió Clemente desde niño. Nunca me dijo exactamente de donde viene, dice que si acaso vuelve a ese lugar será para dos cosas: Vender la casona o quemar todas las milpas. Creo que le duele todo y aunque sólo llora cuando habla de su madre, estoy segura de que le duele todo.

Cuando los miré sentados y Carlo me dijo: ¡Son ellos!; en seguida supe que se traían una traga que para que les cuento; nos presentó y conversamos por un par de horas, bebimos varios tintos y brandy; desde que lo conocí bebe brandy después de comer, aunque ahora también en ayunas y después de la cena. Me parecieron personas cálidas, deliciosas, interesantes.

[...]

sábado, 17 de enero de 2015

Fragmento: La perspectiva de la mujer frente a los retos culturales del siglo XXI.

Alejandra Mora:
- Quise entrar a un concurso sobre ensayo, y volví a fracasar. He aquí un fragmento. Se delata solo.


Nacieron, crecieron y viven entre multitudes abrasadoras en las que ellas mismas se segregan para sobrevivir.

“Nacieron para sufrir” dicen los que las han hecho susceptibles a su cólera y los que confundieron su nobleza con sumisión, dejadez o tontedad. “Nacieron para ser hermosas” dicen los que por única ambición tienen al dinero y crean miles de productos que ellas no necesitan y que tampoco contemplan el precio de la transición entre la realidad y la belleza. “Nacieron para ser unas perras” dicen los que amaron por lo menos a una y no supieron complacerla. “Nacieron para coger” dicen los que tienen por iguales a todos los cuerpos femeninos, los que no encuentran diferencia entre su madre y su querida. “Nacieron para estar en la casa” dicen los que no quieren mover un solo dedo ni mirarlas florecer mientras ellos sólo crecen. “Nacieron para parir” dicen los que no veneran ni su propio origen. “Nacieron para ser puras y castas” dicen los que pecan a cada segundo con el pensamiento, los que no dejan de pensar en poseerlas por simple lujuria. “Nacieron para obedecer” dicen los que tras una bofetada temen la rebelión de una de ellas. “Nacieron” dicen los que ni siquiera las miran porque es como darle caridad a la millonaria soberbia.

“Nacieron para cambiar al mundo” dicen los que tropezaron con una en el camino y no volvieron a ser los mismos nunca más. “Nacieron hermosas” dicen los que reconocen como bello todo ser forrado con piel femenina. “Nacieron para ser un enigma” dicen los que han fracasado en su intento por entenderlas y sin embargo las siguen amando. “Nacieron delicadamente vigorosas” dicen los que las han visto llorar sin perder la cordura o no derramar ni una lagrima cuando la vida abofetea lo único que tienen en la vida. “Nacieron inteligentes” dicen los que reconocen que la grandeza no sólo viste cuerpo de hombre. “Nacieron para ser poesía” dijeron los poetas que no las quisieron volver prosa porque sabían que la palabra mujer es peligrosa cuando se acomoda bien en una oración más larga.

Entonces nacieron, pero aparte de nacer las mujeres también crecieron y viven; tras varios años de represión, sumisión y cobardía que ellas mismas permitieron y aceptaron: renacieron y cambiaron el panorama que desde hace mucho se vivía en México, bueno, eso es lo que dirán muchos, pero ¿Qué tantas mujeres mexicanas tienen la posibilidad de rebelarse contra una sociedad que las reprende todo el tiempo, en la que ellas mismas son participes? Nadie lo sabe.

NADA

El costo de tu sensualidad
es el hastío.

El silencio mi antídoto
contra tu voz.

Y si mi vigilia se duplica,

sé:

Miré tus ojos.

La soledad encarna
en mi alma,
es delicia selecta
por mis placeres
más profundos elegida.

El dolor incandescente
asecha con iluminar
a mi sosiego,
seduce con
entibiar a mi corazón
entumecido.


No me resisto.


Cada rayo irradia
tu recuerdo adolorido.


Y no te quiero,
porque no te quiero.


El costo de mi penumbra
es la paz... el silencio,
mi antídoto contra tu voz…