Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

sábado, 17 de marzo de 2012

TURBIO

Palabras de humo,
estelas varadas,
un paso en el alba
y dos en la nada,
diez días he vivido
en desidia por
tu alma; entorpecido
suspiro que apolilla
mi calma.
Quimera de “amor”
es tu simple llegada,
efusión en hervor
de confusión, sospecha
en calaña, tiritera
de ansias, quietud
que se trava en mi voz,
en inmadurez reflejada.
Sé que es costumbre,
mis “palabras” no son,
ruego olvides lo que
digo, no me des la razón.
Te llamo: “Gran barullo”;
eres turbio en decisión
y si un día te descubro
pide que ya halla
olvidado tu piel, “amor”…

viernes, 16 de marzo de 2012

:

Resucitan a mis versos
tus palabras,
juro, hoy no mueren,
se entretejen con la
luz de la alborada;
si de tu gusto fuese
sucumbir su voz
callada, mis versos
no serían solo palabras
libres, sin habla,
que la remembranza
de tu oído no condenan,
ni tu viveza se ve escondida
en mi inconciencia,
más bien un recuerdo
queda, tu pensamiento
cristalino de verdad,
es nítido sonido de
fe con causa, que atado
a tu sueño acontece
con el deseo de tu mente
LIBRE, que vive por tu
ser que es sensible