Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Menguante melancolía


Mísera melancolía
la que a éste "amor" enriquece:

Soledad soy cuando estoy contigo,
carencia de palabras
risa acalambrada,
me deduzco en:

pobreza de mirada.

Entonces,
tal como amanecer gris en marzo:

un despojo de dicha eres,

un maleficio que debilita
el alma (mi alma),

un trago de serpientes
que regurgitan su veneno
en mis entrañas,

una sincronía de "amor" y odio
que alimenta pero envenena,

un pasatiempo que arde
y que incinera a mi vida muerta.


- ¡Menguante melancolía!

Gritó mi corazón apresurado,
que en sístole quedó
cuando en mis pupilas tocaste
mi tristeza dormitando.

Casi quise quererte,
humedecer tus labios desiertos,
volcar tus ojos llanos,

quise enviciar a mi cuerpo
con tu piel lechosa;
extasiada gemir,
y de alcohol no poder beber
ni una gota.

- ¡Menguante melancolía!

Gritó mi corazón apresurado,

pero se cansó

de tu voz

de tu risa

de tu llanto,

quiso debilitar su latido
para no vivir mal amando.

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