Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

sábado, 24 de mayo de 2014

Dices.

Dices
tanto cuando no dices nada.

Dices
con tu cuerpo temblando,
enardecido, delicioso,
discreto, anaranjado,
aventurero junto al mío.  

Dices
con tus manos cálidas,
ladinas, silenciosas,
altivas, lascivas,  
versadas en caricias.  

Dices
con tu lengua traviesa,
suculenta, venenosa,
trepadora, cual enredadera
tórrida cuando besas.   

Dices
cuando bailas, con tus
caderas deslizas al viento
fornicando, bailas y
dices, siempre dices y dices.

Dices
con tus ojos profundos,
mentirosos, tímidos,
indiscretos y fugaces,
alusivos para am [darte].

Dices
con tus movimientos,
con el desliz de tu cuerpo
sobre el mío y hasta
cuando paras… dices.


 No pude terminar. 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por leerme!