Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

martes, 14 de enero de 2014

Desierto

Sobre las sabanas
tu piel de cebada
he destilado hasta
ginebra,
bebo de tu cintura
aquel licor
que en mi garganta
se vuelve hebra de voz,
un gemido de pécora
cadencia;
recorro tu pelvis,
limito con mis manos
tu árido pecho,
tus piernas, tu suave
entereza,
así recorro tu desierto
hasta anclar mi boca
a tu oasis con lengua.
Sobre mi cuerpo,
tu cuerpo frágil
es túnica que recubre
a ésta mujer frígida
en tu ausencia,
pero te miro y la
brisa hierve,
tu avidez me vuelve
fiera;
y así,
te encuentro desnudo
sobre las sabanas,
tu piel de cebada
quiero destilar hasta
ginebra… […]

1 comentario:

Gracias por leerme!