Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

sábado, 5 de noviembre de 2011

PROSA DE DESEO

Si el arpa de tus cabellos no me canta, Dios me halle desprovista de amor, de paz, de mi alma, que contigo te llevas cada vez que un suspiro me sueltas, y tu rostro restriega que tu cuerpo ya tiene dueña; que tus manos de hiedra me enredan la conciencia, tu piel y boca son coincidencia de belleza, y ni en las manos de Dios se moldea dos veces tu proeza. Sonrisa fina, con migajas de paciencia, con palabras de experiencia, con lujuria que provoca mi sofoco, mi dolencia, que de vez en vez me ahoga con tu indiferencia. ¡Bendito, tan maldito sea el éxtasis de tu cuerpo!; tu mirada mi condena, que semana a semana degüella mi mente, que en la lluvia y el calor me mantiene inconsciente, por tener este deseo insolente de no temerte y ser fuerte, para sonreír complaciente cada vez que te me pones enfrente, pero tu lasciva sonrisa me hace ser débil, ¡"quererte"!, confundiendo deseo con "amor"...y tú, y yo...yo, mejor yo...queriendo tenerte.

[...namás un sueño.]

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