Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

sábado, 17 de septiembre de 2011

El dolor, también se besa.

Que mejor idea, al tomar aquél diccionario de sinónimos... una manera de aprender palabras... una forma de descubrir la hermosa melodía de las palabras... fue tomar aquél diccionario de sinónimos y escribir esto... para recordar palabras... para aprender palabras.

Obstinada en un Edén
marchito, lloro en el andén
mellado, amargo desdén
opíparo, no me confiere

el descanso.

Azorado, somnoliento
calor de mayo, un viento
caprichoso y un canto
apasionado, mohíno, cual

mis manos.

Refulgente mi tristeza,
beata mi locura, atiza
bellas dudas a mi destreza
renovada con el dolor de

aquel olvido.

Mítica dicha, mentira
el placer, la irá
estúpida es una lira
a mis pies, cansados

de fe.

Zozobra, en mi piel
palidez, la hiel
perfume fue, y él
zarcillo que adornó mi

acre corazón.

Soledad y un veguero,
mi voz en el cenicero,
el desamor bajo mi sombrero,
cuando la lluvia me canta

un bolero.

Mil gotas de rocío,
el Sol sale y no sonrío,
tú apareces, yo me rió
de tu Luna y su promesa,

maldita embustera.

Tu desdicha a mi alma
presta y si esa calma
te levanta, tu garganta tema
al sentir la soga de

mis palmas.

El dolor también se besa,
me lo restregó tu risa,
por olvidarte tengo prisa,
pero mi intento en tu

piel desliza.

De noche ya es, amor
bebe una copa, tú clamor
es pasión y mi dolor
tu alforja, ¡Vamos amor

olvida ahora!


[…..] Quería terminar su último poema.

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