Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

sábado, 4 de septiembre de 2010

DE LOS HOMBRES Y SU DEFINICIÓN-PARTE IV

Lagos de lágrimas desborda,
luego una bofetada dame para que una cuerda
obsequies a mi capricho, que recuerda
roídas palabras que fueron la borda
ante el deseo y el querer que me transborda
renuente ante el “amor” que me zaborda.

Imagino aquellas tardes con lluvia y calor,
nada detenía el cavilarte desnudo y mi candor
sin reservas expiró, coloreaba tu fulgor
inminente a un orgasmo, mi dolor
terminaba en un espasmo de rencor
al saber que ni en sueños poseería tu primor.

Y a ti mujer te pregunto:
¿Te has visto en un embrollo similar, es astuto
un hombre que te toca y parece volar?, conjunto
sutil de cualidades se atribuye, aún siendo tonto
en el más vil de ellos nos fijamos, su aspecto
restregamos en nuestras respiración, tiramos el respeto.

¿En alguna ocasión has amado a un hombre
nacido de una flor, que golpea con el cobre
tierno de sus caricias tu espalda, cubre
entero tu rostro con sus beldas manos, que el quiebre
rastrero de tu orgullo se ve tentado con la lumbre
originada de sus labios?, luego te descubre

casi enamorada, por un beso suyo apendejada,
ante su carne eres sensible, vigilada
mientras te bañas por su recuerdo rodeada,
inevitablemente vives en la alborada,
naces entre sus piernas y revives enredada
a un trozo de su cuerpo que te ajada.

Haciendo una montaña de alabanzas con su efluvio,
era mi ardiente clítoris un diluvio,
recordando las gotas que su frente llovió
intento recordarte dama, si tu boca vio
días de integra dicha, esa dicha que sirvió
oportuna con el dolor que el te envió.

Cuando sagaz en su pecho te acogió
umbrales de amor recorrieron, regio,
amorfo y efímero fue su lecho, rigió
nocturnas noches de frenesí, escogió
de si su mejor disfraz, luego te cogió
obtusa de las manos solo por su ego que erigió.

Mujeres somos, ante su belleza vulnerables,
un cuerpo de serafín que esconde varios cables,
en armonía con su esencia que hace que hables
raramente de tu grandeza, que hace que te dobles
en presencia de su melodía, para que nubles
su egolatría e ironía con la ruina de tus robles.

jueves, 2 de septiembre de 2010

DE LOS HOMBRES Y SU DEFINICIÓN-PARTE III

¡Es que mis ojos lo miraban perfecto!
limitaban ver su más grande defecto,
a cada paso que daba regaba encanto,
lo olía y parecía un tormento
mirarlo y no saber que su aspecto
a gritos escondía egoísmo incauto.

Todo ese amor una tontería parece ahora,
una sonrisa irónica mi rostro ya no implora
pues ni el ave triste más cantora
incita a mi corazón a querer mirarte de hora
en hora, no niego que mi sed te llora,
lo que sé es que te ve y por ti no ora.

Es difícil admitir que dominó mi razón,
sedujo a mis débiles deseos y su sanción
carcajadas eran, al verme tendida pasión
a me regalo, pisoteó mi orgullo y salvación
me ofreció, parecía tan pendejo que su aflicción
a mi ego apresó, tanto como su vengativa reacción.

Lo he de aceptar en este instante
a mi ser idiota enamoró, insistente
hileras de ilusión construyó, intente
inmacular sus promesas de mi mente,
era casi imposible cada una permanecía inerte,
largos días enfermaba, por su memoria hiriente.

Tuvo entre sus dedos mis sonrisas,
en ocasiones mi vida dependía de divisas
matutinas que esculpían sus premisas.
Ahora sé que inconciente piensas
tener mis silencios bajo control,pisas
a este puto amor; ¡Engáñate!, son farsas.

En un crepúsculo de altivez renaces,
luna a luna tu ser enalteces,
reminiscencias de mi amor recuerdas, decreces
ufano al tragar mi indiferencia, espero ices
idiota de nivel tus trastadas, espero no idealices
nunca más que mi vida sin ti acaba, espero tu juego finalices.

Dentro de si mismo se desvive por destrozarme,
en las mañanas sueña en su camino encontrarme,
sólo para erigir la mirada y bañarme
en el ciclópeo suplicio que silencia, escondiéndome
opacas luces de dolor, vengando mientras duerme
a su indeciso corazón, pero nada gana torturándome.

Pido al cielo se canse de mí, que escupa
en mi rostro, que se despoje de esa culpa
creciente, que me olvide, que extirpa
a los vanos recuerdos de mí, decirle: ¡Escapa
reten esta lidia de rencor, disipa
y fabrica una risa en tu interior, tu calvario anticipa!.

domingo, 29 de agosto de 2010

DE LOS HOMBRES Y SU DEFINICIÓN-PARTE II

Y creí velar sus quimeras, fui su dueña
burlando el miedo y aún así se empeña
en olvidar aquel cuento, pero sé que extraña
bailar con el viento, sé que extraña
estas tristes liras, sé que extraña
su risa y la mía, sé que aún me extraña.

Uñas amarillas desgarraban su entorno,
navegando por su sangre me vi sin un retorno,
pintaba con desaire su finito contorno;
oscuro era mi eventual trastorno,
con su imagen mi mundo se torno
otero de lagrimas y un soborno.

Delinee sus labios con mi mirada,
era exquisita la forma en que arrumbada
la dicha en mi era arrancada,
vigilaba la finura de su piel tostada,
incesante fue la excitación por la que fui atestada,
de día, de noche no había calma, fue derrotada.

Divaga en el anhelo de su sexo tocar,
era su cuerpo una vigilia con miel, que atacar
era mi objetivo, y sonsacar
suavemente al éxtasis estancar
a un juego de placer sin final y derrocar
sus ganas y las mías y juntos un suspiro sofocar.

Gárgaras de amargura difuminaban
aquel deseo, mientras gotas de agua cantaban
rumiantes melodías que su espalda bañaban,
recorriendo lo que mis manos anhelaban,
a ellas odiaba, ¡Con descaro lo palpaban!
súbitas ignoraban mi sentir, se deslizaban.

Quería ser su esencia de vez en cuando,
unida a su ternura, jadeando
enamorada del deleite, besando
su viril abdomen, conjugando
ojos que placer esconden, murmurando
nítidos silencios que viví contando.

Vivía en orgasmo sumergida,
estando en su regazo no encontraba la salida,
necesitaba su figura diluida
en un vaso de licor y embriagarme cálida
nacarando las paredes de su huida
opacando su sonrisa gélida.

Quise sus labios besar un día,
un momento solo quería,
enredar mi lengua en la escoria
rutilante de su boca, ahora sé que moriría
o lloraría si se repitiera esa vigilia de histeria
en intentos fallidos, pues jamás lo besaría.