Dije que escribo, pero nunca dije que lo hiciera bien.

Escribo porque creo que no existe otro medio para expresar la vulgaridad de los pensamientos más íntimos sin ser reprendida por el tono de voz que uso cada vez que digo lo que siento.

lunes, 26 de julio de 2010

DE LOS HOMBRES Y SU DEFINICIÓN- PARTE I

[... porque eres el más vulgar en palabras acreedoras de provocación...]


Quizá apareció ataviado de inocencia,
unánime a esta risible demencia,
encanto bañado de clemencia,
rencilla del corazón y la conciencia
entre cada paso de mi épica esencia,
rapsoda me convertí por su elocuencia.

A palpar su imagen me acostumbre,
una a una nuestras miradas deshebre,
narcótico fue su voz, cual lumbre
vertida en mi interior, cual alambre
irritó mi estupor y un mimbre
limitó el fulgor de aquel Diciembre.

Hacia mi ser se arrastro insinuante,
obedeció al mandato trastornante,
mirando a quien podría ser su amante
Belcebú se convirtió perturbante,
rigiendo la mañana entupidamente
en mi mente caminaba estridente.

Y me sumergía en el deseo,
marginando su maldito falseo,
omnipotente ante el cuerpo fantaseó,
riendo de mi rostro pálido, escaseo
inertes caricias que dulcemente poseo,
restringió su olor mientras mi amor fantaseó.

Cartujo de mi iglesia era,
a su religión imperecedera
solo una vida le dedique y aun así espera.
Inicua fui por amarlo de más, impera
en mi su predicado de amor, si lo aboliera
suspiraría sobria de dolor como cualquiera.

En su pecho tendí mis versos,
xenofobia sentí por sus falsos besos,
al apaciguar mis ganas sentía hasta los huesos
cascadas de lujuria que mojaban espesos
tornados de pasión, pensamientos hermosos
oyendo la pureza de caminos cienosos

Culminaba mi insomnio por las noches,
uno a uno retumbaban sus reproches,
anclando mis sueños con baches,
nacidos en púrpuras derroches,
dormitando en telarañas azabaches
o entre las huellas que dejaras cuando te marches.

Lamentos y sollozos adornaron
ocasos cereza los cuales me alentaron,
a pensar de más en su cuerpo y palpitaron
miradas ociosas que cantaron
a más de una flor y luego las pintaron,
sumiendo este sueño, luego lo plantaron.